“La vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia”, recuerda Mons. Vicente Jiménez Zamora

CONFER XX ASAMBLEA GENERAL – Madrid, 12, 13, 14 noviembre 2013 
 
“…Para que el mundo crea” (Jn 17,21) 
 
SALUDO deMons. Vicente Jiménez Zamora, Obispo de Santander y Presidente de la CEVC

Queridos hermanos y hermanas en el Señor:

Saludo fraternalmente al Sr. Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Renzo Fratini, a quien le expreso mis sentimientos de comunión y afecto dentro del  Colegio Episcopal, que preside en la unidad y la caridad el Sucesor de Pedro, el Papa Benedicto XVI.

Saludo con afecto colegial y eclesial a mis hermanos obispos miembros de la CEVC.

Saludo con gratitud al P. Elías Royón, S.J., Presidente de CONFER Nacional, a quien le agradezco su amable invitación para participar en esta Asamblea, y a todo el Consejo General. Reconozco públicamente su intensa y fructífera labor durante su presidencia de CONFER, y veo con satisfacción su disponibilidad y el decidido empeño para impulsar la comunión eclesial, según la mente de la Iglesia.

Os saludo con cariño a todos vosotros, superiores y superioras mayores, que representáis a la vida religiosa en la Iglesia que peregrina en España.

Saludo a la Sra. Presidenta de CEDIS (Conferencia Española de Institutos Seculares).

Saludo a la Sra. Presidenta y Secretario General de la FERE.

Saludo al Sr. Presidente y Secretario General de Cáritas Española.

Finalmente, un saludo agradecido para la Sra. Directora del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.

1. Acción de gracias. Me dirijo a vosotros con las mismas palabras del apóstol  San Pablo en su primera carta a los cristianos de Tesalónica: “En todo momento damos  gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones, pues sin cesar recordamos ante Dios, nuestro Padre, la actividad de vuestra fe, el esfuerzo  de vuestro amor y la firmeza de vuestra esperanza en Jesucristo nuestro Señor”( 1 Tes  1, 2-3).

Con vosotros doy gracias a Dios por la celebración de esta XX Asamblea General de CONFER, que es el órgano directivo supremo de la CONFER. Un espacio para orar, reflexionar, compartir y vivir la comunión. Acontece esta Asamblea casi al final del Año de la fe, que – en palabras del Papa Francisco – es “un tiempo de gracia que nos está ayudando a sentir la gran alegría de creer, a reavivar la percepción de la amplitud de horizontes que la fe nos desvela, para confesarla en su unidad e integridad, fieles a la memoria del Señor, sostenidos por su presencia y por la acción del Espíritu Santo” (Papa Francisco, Lumen fidei, 5).

2. Ofrecimiento. Me presento a vosotros como Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada. Me siento llamado, en comunión con mis hermanos Obispos miembros de la CEVC y de todos los Obispos de la CE, para servir con alegría a esta parcela viva y fecunda de la viña del Señor, que es la Vida Consagrada, “don precioso y necesario también para el presente y el futuro del Pueblo de Dios, porque pertenece íntimamente a su vida, a su santidad y a su misión” ( VC, 3). Los obispos miramos a la Vida Consagrada como algo “nuestro”. Así lo expresaba Vita Consecrata: “Los obispos en el Sínodo lo han afirmado muchas veces, “de re nostra agitur”, “es algo que nos afecta”. En realidad, la vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia, como elemento decisivo para su misión, ya que “indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana y la aspiración de toda la Iglesia hacia la unión con el único Esposo” ( VC, 3).

3. El tema de la Asamblea. El tema de fondo de la Asamblea es la comunión en conexión con la misión. La eclesiología de comunión es una idea central y fundamental en los documentos del Concilio Vaticano II y no puede reducirse solo a cuestiones organizativas o a temas referentes al ejercicio de la potestad. El sentido de comunión en la Iglesia y su realización no significan uniformidad, pues los dones del Espíritu se encarnan en la variedad de carismas y de estados de vida (cfr. Vita consecrata, 4). Pero dentro de esta variedad han de existir aquellos elementos sin los cuales la Iglesia deja de ser una (cfr. Congregación para la Doctrina de la fe, Sobre algunos aspectos de la Iglesia considerada como comunión, 1992, 15).

Los Obispos españoles en el reciente Documento, que será presentado en esta Asamblea de CONFER por le P. Elías Royón, S. J. y por un servidor, titulado Iglesia Particular y Vida Consagrada. Cauces operativos para facilitar las relaciones mutuas entre los obispos y la vida consagrada de la Iglesia en España, hemos escrito ampliamente sobre el sentido de la comunión en la Iglesia.

En el número 5 del citado Documento decimos: “Con aplicación a las relaciones entre los obispos y los Institutos de vida consagrada, el sentido de comunión es su fundamento último y lo que puede superar los elementos meramente jurídicos de las relaciones mutuas. La eclesiología de comunión vinculará de forma más realista los carismas de la vida consagrada a las Iglesias particulares donde se expresa la vocación y la misión de los laicos y del clero diocesano, aportándoles el dinamismo y los valores con que los consagrados viven la universalidad de la Iglesia. Incluso el propio carácter supradiocesano de los Institutos de vida consagrada, llamados a dilatarse más allá de los límites de una Iglesia particular, es expresión del ministerio de Pedro en la solicitud de todas las Iglesias, y un elemento significativo al servicio de la comunión entre todas ellas”.

“Consecuencia y signo al mismo tiempo de esa comunión es el principio de sentire cum Ecclesia, cuya concreta aplicación significa la unidad con los pastores. “En vano se pretendería cultivar una espiritualidad de comunión sin una relación efectiva y afectiva con los pastores, en primer lugar con el Papa, centro de la unidad de la Iglesia, y con su Magisterio”.

“A la vida consagrada se le asigna un papel importante a la luz de la doctrina sobre la Iglesia-comunión, propuesta con tanto énfasis por el Concilio Vaticano II. Se pide a las personas consagradas que sean verdaderamente expertas en comunión, y que vivan la respectiva espiritualidad como testigos y artífices de aquel proyecto de comunión que constituye la cima de la historia del hombre según Dios” (Vita consecrata, n. 46).

4. Compromiso por la evangelización. Termino mi breve intervención con una llamada al compromiso por la evangelización. “En este Año de la fe constatamos con nuevo vigor que “evangelizar quiere decir dar testimonio de una vida nueva, transformada por Dios”, y así indicar el camino a quienes le buscan. De manera singular las personas consagradas en el seguimiento de “Jesucristo, consagrado por el Padre en el Espíritu Santo, […] verdadero y perenne protagonista de la evangelización”, están llamadas a “ser testigos de la fe y de la gracia, testigos creíbles para la Iglesia y para el mundo de hoy” (cfr. Conferencia Episcopal Española, CI Asamblea Plenaria, Iglesia Particular y Vida Consagrada, Introducción).

El Papa Francisco nos invita a caminar, a salir, sin miedo, a servir el evangelio de la esperanza. En la homilía de la santa Misa de clausura del Cónclave (14 de marzo de 2013), que le eligió Sucesor de Pedro, decía: “Caminar: nuestra vida es un camino y, cuando nos paramos, algo no funciona. Caminar siempre, en presencia del Señor, a la luz del Señor, intentando vivir con aquella honradez que Dios pedía a Abrahán, en su promesa”.

Como Presidente de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada y en nombre de mis hermanos los Obispos os deseo un fecundo trabajo para el bien de nuestra Iglesia y de la sociedad en esta XX Asamblea General de CONFER. Muchas gracias.

Fuente:: SIC

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