La clausura del Año de la Fe en Tierra Santa convocó a miles de católicos en Nazaret, en el Día Internacional de la Fe

El Patriarca Latino de Jerusalén presidió la Eucaristía en el Monte del Precipicio, a la que asistieron unas 7.000 personas. El Papa Francisco se hizo presente con una carta que fue leída al inicio de la celebración

AGENCIASIC. 17-11-2013. NAZARET .- Nazaret ha vivido una gran fiesta, la fiesta de la fe. El domingo 17 de noviembre, se celebró en la ciudad de Nazaret, Israel, el Día Internacional de la Fe, una celebración con la que los cristianos de Tierra Santa han clausurado  el Año de la Fe. Y lo han hecho a lo grande, con una celebración de la Eucaristía en el Monte del Precipicio, que ha convocado a miles de fieles, bajo un sol radiante, en una mañana espléndida.

La Eucaristía estuvo presidida por el Patriarca Latino de Jerusalén, Su Beatitud Fouad Tual, y fue  concelebrada por el Patriarca Emérito Latino de Jerusalén, Su Beatitud  Michel Sabbah, y el Nuncio Apostólico en Israel, Mons. Giuseppe Lazzarotto. Otros Obispos de lugares cercanos y muchos sacerdotes concelebraron en una Eucaristía que tuvo lugar al aire libre, en el Monte del Precipicio,  desde donde se divisaba a lo lejos la Basílica de la Anunciación.

A la celebración también asistieron el Ministro de Turismo de Israel, Uzi Landau, y otras autoridades locales. Según fuentes del propio ministerio y de la policía israelí, fueron unas 7.000 las personas que asistieron a la celebración.

Al comienzo de  la Misa, se leyó una carta del Papa Francisco, en la que, entre palabras de ánimo y agradecimiento a los cristianos de Tierra Santa y a los peregrinos,  el Papa decía que “la historia de nuestra fe encuentra su origen en esta tierra. Antes de que podamos comprender  nuestra propia historia personal de fe y nuestra necesidad de la gracia de Dios, debemos volver al  lugar y al tiempo  en que Jesús caminó entre nosotros”.

Por su parte, los católicos de Tierra Santa ofrecieron un icono, que presidió el altar y que será enviado al Vaticano, como obsequio al Papa Francisco,  para que esté presente en la celebración que clausurará el Año de la Fe el próximo domingo 24 de noviembre. En el icono está representada la escena de Jesús con Pedro junto al Mar de Galilea.

“Recibe la fe ofrecida- Ofrece la fe recibida” es el eslogan bajo el que se presentó este Día Internacional de la Fe, como invitación a acoger la fe, pero, también, como exigencia de compromiso y de testimonio. Y, todo esto, celebrado y vivido en la tierra donde predicó el Señor y en la ciudad donde se encarnó y donde creció.

Año de la Fe

En realidad, el Día Internacional  de la Fe ha servido para poner fin  al Año de la Fe en Tierra Santa. Todo comenzó en octubre de 2012, cuando el Papa Benedicto XVI convocó a la Iglesia para  celebrar la alegría de la fe y para estimularla y fortalecerla. Terminará el próximo 24 de noviembre, con una celebración de clausura en el Vaticano.  En todo el mundo, en diócesis y parroquias, se han programado  actos que han convocado a vivir la fe. También en Tierra Santa, donde han querido terminar este año con una gran celebración de los católicos y los peregrinos en la misma tierra donde todo comenzó.

El tema de la fe ha estado muy presente en la homilía del Patriarca Latino de Jerusalén, que propuso a Abraham y a la Virgen María como modelos de fe para los cristianos, uno del Antiguo Testamento y otro del Nuevo. De María, además, subrayó el hecho de que fuese en esta misma tierra donde realizó ese gesto de fe y de confianza en Dios, al aceptar la voluntad del Señor, en la Anunciación.

Durante la homilía también tuvo palabras de acogida y de agradecimiento a todos los fieles que se dieron cita en el Monte del Precipicio, algunos venidos de lejos. Y, por supuesto, hubo referencias a la problemática de los países vecinos, en concreto a la guerra de Siria y al sufrimiento que supone el elevado número de refugiados y desplazados que está ocasionando. El Patriarca, además, vino a decir que cada vez  es más difícil confiar en los políticos e invitó a confiar más en Dios y a fiarse de Él.

Vigilia de las Antorchas

La celebración del Día Internacional de la Fe no se ha ceñido exclusivamente al domingo. La víspera hubo una Vigilia de las Antorchas en las Basílica de la Anunciación, con la presencia del Patriarca,  varios Obispos y muchos fieles, que abarrotaron la planta intermedia del templo.

Durante la procesión, estuvo presente el icono que la iglesia de Tierra Santa  ha obsequiado al Papa Francisco. Este  icono presidió la Vigilia de las Antorchas y, al día siguiente, la Eucaristía en el Monte del Precipicio.

Los cristianos de Nazaret rezaron a la Virgen en el mismo lugar donde aconteció la Encarnación del Hijo de Dios. Los fieles portaron antorchas y cantaron, mientras se acercaban, con devoción, al lugar donde María dijo sí al Señor y donde aconteció el misterio de la Encarnación.

Colaboración

La celebración del Día de la Fe ha contado con el apoyo del Ministerio de Turismo de Israel, que desde el principio, manifestó la importancia de este evento y las posibilidades que ofrece para animar a los católicos de todo el mundo a peregrinar a Tierra Santa. “La colaboración entre la Iglesia Católica y el Ministerio de Turismo es importante para nosotros” dijo el Ministro de Turismo, Uzi Landau,  momentos antes de la celebración.

En 2012, más de dos millones de turistas y peregrinos cristianos llegaron a Israel, lo que representa alrededor del 60% de todo el turismo entrante en el país.  Desde el Ministerio esperan que este evento celebrado en Nazaret pueda servir para presentar a Tierra Santa como un destino importante para los turistas cristianos de todo el mundo.

Nazaret

María puso a Nazaret en el centro del mundo. Para los cristianos del mundo entero, Nazaret hace referencia a la Virgen María, a la Sagrada Familia, a San José, a esa vida oculta de Jesús mientras crecía,… Aquí fue donde todo comenzó.

Nazaret también hace referencia a ese desprecio que sufrió Jesús de sus propios paisanos, que quisieron despeñarlo por un precipicio, justo donde este domingo se ha celebrado al Eucaristía y que ahora es conocido como el Monte del Precipicio, desde donde se divisa toda la ciudad.

Y, por supuesto, Nazaret hace referencia al sí de María, a su confianza en Dios, a su aceptación de la voluntad del Señor, a su fe. Por eso, la celebración del Día Internacional de la Fe no podía tener un lugar mejor en todo el mundo que esta pequeña ciudad de Israel, que cierra sus comercios en domingo porque hay muchos cristianos, y que hoy, y siempre, ocupará un lugar central en el mundo y, en especial, en el corazón de los cristianos.

(Antonio Gómez)

 

Fuente:: SIC

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