BrasilEspañaCanadáColombiaArgentinaItaliaCosta-RicaPeru_1Guatemala_1ParaguayPortugal

 

Oficio de la Inmaculada

** LLENA DE GRACIA SOIS

Deseando que el Verbo se encarnara con el fin de rescatar a la humanidad perdida, el Padre Eterno escogió para Madre del Hombre-Dios, una Virgen, la más pura, la más santa, y la más humilde entre todas.

Mientras María, en su humilde morada, se ocupaba en suplicar por la venida del Redentor, se le apareció de repente un Ángel saludándola: Ave, gratia plena. Dominus tecum, benedicta tu in mulieribus (Lc.I,28).-- "¡Salve, llena de gracia, el Señor está contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres!"

¡Llena de gracia!. "Desde que Adán fue expulsado del Paraíso, era la primera vez que un ser humano era saludado por un Ángel en términos tan elogiosos. Él interrogaba a María, siendo la mujer favorecida por Dios de modo singularísimo, y se hallaba bajo la especial dirección divina"(1).

 

Excelencia de gracia superior a la de todos los Ángeles y Santos juntos

"Es innegable que el alma de María es la más hermosa que Dios creó. Después de la Encarnación del Verbo, ésta fue la obra más grande y más digna de Sí, hecha por el Omnipotente en este mundo. Una maravilla que sólo es excedida por el propio Creador, como dice Nicolau el monje. Por eso en María no descendió la gracia gota a gota como en los otros Santos, sino, al contrario, fue como una lluvia sobre el vellocino -bajaba como lluvia sobre el césped, como las aguas que la tierra embebe- (Sl. LXXI,6). Semejante a la lana del vellocino, absorbió la Virgen con alegría la inmensa lluvia de gracias, sin desperdiciar una sola gota.

"Le era pues lícito exclamar: La plenitud de los Santos se halla en mi morada(Ecli XXIV, 16). Esto significa según la explicación de San Buenaventura: Poseyó en plenitud lo que sólo en parte poseen los otros Santos. Y San Vicente Ferrer, refiriéndose especialmente a la santidad de María, antes de su nacimiento, dice que excedió a la de todos los Ángeles y Santos.

"La gracia que adornó a la Santísima Virgen superó no sólo a la de cada uno en particular, sino a la de todos juntos, como lo prueba el doctísimo Padre Francisco Pepe, jesuita, en su preciosa obra sobre las grandezas de Jesús y de María. En ella afirma que ésta tan gloriosa opinión para con Nuestra Reina, es hoy en día común y de general certeza entre los teólogos contemporáneos. (...) Según eso, si ésta es general evidencia, lo será también este otro parecer: María, desde el primer instante de su Concepción Inmaculada recibió una gracia extraordinaria, superior a la de todos los Ángeles y Santos juntos. (...)

 

Plenitud de gracia que corresponde a la sublime dignidad de Madre de Dios

"Escribe Dionisio El Cartujo: A causa de su predestinación para Madre de Dios, María fue elevada a un orden superior al de todas las criaturas. Pues, según Suárez, de cierto modo la dignidad de Madre de Dios pertenece al orden de la unión hipostática, esto es, unión del Verbo Divino con la naturaleza humana. Con razón, por eso, desde el inicio de la vida, le fueron conferidas gracias de orden superior, las cuales sobrepasan sin comparación a cuantas fueron concedidas a las demás criaturas. (...)

  "La Santísima Virgen, dice Santo Tomás de Aquino, fue escogida para ser Madre de Dios y, para tan alto fin, el Altísimo la preparó sin duda con su gracia. Antes de ser la Madre de Dios, María fue, por consiguiente, adornada de una santidad tan perfecta que la colocó a la altura de tan gran dignidad.

"En otro pasaje de la Suma Teológica, había dicho el Doctor Angélico que María es llamada «llena de gracia», mas no tanto a causa de la gracia propiamente, pues con todo no la poseía en toda su excelencia posible. Tampoco en Jesucristo, dice el Santo, la gracia ordinaria fue total, esto es, de tal forma que el poder divino no hubiese podido hacerla más grande en absoluto. Fue, sin embargo, suficiente y proporcionada para el fin para el cual la Divina Sabiduría La predestinó, para la unión de la Santísima Humanidad con la Persona del Verbo. Nos da la razón de esto el mismo Doctor: «Tan grande es el Poder Divino, que por más que conceda, siempre le queda para seguir dando. Por sí sola la criatura es muy limitada en su natural sensibilidad, y al mismo tiempo es capaz de ser colmada por completo. Sin embargo, no tiene límites a sus prerrogativas de obediencia a la Voluntad Divina, pudiendo Dios aumentarle la predisposición a colmarle de gracias».

"Pero volvamos a nuestro asunto. Afirma Santo Tomás que aunque María no fuese incluso llena de gracia en relación propiamente a la gracia, es llamada no obstante llena de gracia con relación a sí misma. Pues la recibió inmensa en abundancia, suficiente y proporcionada a su excepcional dignidad de Madre de Dios. Por ella, entonces, se hizo digna de ser Madre de Dios. Por eso escribe Benedicto Fernández: en la dignidad de ser Madre de Dios está la medida para poder apreciar la gracia comunicada a María"(2).

 

La Voz de la Tradición

La plenitud de gracia que tiene Nuestra Señora, fue objeto, durante muchos siglos, del unánime homenaje de los Santos y de los Doctores eclesiásticos. Oigamos entre otros:

-San Atanasio: "¡Fuisteis llamada llena de gracia, porque poseísteis la abundancia de toda gracia!"(3).

-Dionisio el Cartujo: "Así como nadie sería capaz de contar las gotas de agua del mar, así nadie sabrá expresar la excelencia de gracia y de gloria que hay en María"(4).

-San Buenaventura: "El Hijo de Dios santificando a la Virgen, la colmó de gracia y después de santificarla la protegió Él mismo con su sombra y la llenó de gloria, de tal modo que ni en el alma ni en el cuerpo quedara parte alguna que no estuviera llena de gracia de la Divinidad"(5).

-Santo Tomás de Aquino: "En todo orden de cosas, cuanto más alguien se aproxima al principio de ese orden, más participa de los efectos de ese principio (v.g. lo que está más cerca del fuego, se calienta más). Pues bien, Cristo es el principio de la gracia: por la Divinidad, como verdadero autor; por la humanidad, como instrumento. Y así se lee en San Juan: «La gracia y la verdad vinieron por Jesucristo»(Jn. I,17). Ahora bien, la bienaventurada Virgen María estuvo cerquísima de Cristo, según la humanidad, puesto que de Ella recibió Cristo la naturaleza humana. Por lo tanto tuvo que haber alcanzado de Él una plenitud de gracia superior a la de todos los demás"(6).

El mismo Doctor Angélico, en su magistral interpretación del Avemaría, añade:

"La Santísima Virgen superó a los Ángeles por la abundancia de la gracia, que con más profusión coexiste en Ella de la que hay en cualquier Ángel. Al manifestarlo dice Gabriel: «Gratia plena», esto es, «yo te venero porque me aventajas en abundancia de gracia». La Virgen María es llena de gracia:

"En cuanto al alma, poseyó la superabundancia de gracia, ya que Dios la derramó para dos fines: para obrar el bien y para evitar el mal. En cuanto al pecado, la Virgen los evitó todos, y mucho más que cualquier otro Santo, siendo en esto la primera después de Cristo, dado que nació sin el pecado original, y se vio libre durante toda su vida del mortal y del venial. Por lo que se le puede decir: «Tota pulchra est amica mea et macula non est in te», eres toda hermosa, amiga mía; no hay defecto ni mancha en tí (Cánt. IV,7).

"En lo referente al fruto de las virtudes, la Santísima Virgen las practicó todas, mientras que los Santos practican unas determinadas, pues uno fue humilde, otro fue casto, otro misericordioso. Por lo que cada uno de ellos es propuesto como modelo de una diferente virtud; pero la Virgen Santísima nos da ejemplo en todas.

"Es llena de gracia, en segundo lugar, porque ésta sobreabundó tanto en su alma que pudo llegar a santificar su cuerpo. Cosa grande es que los santos tengan la [gracia] suficiente para santificar su alma...

"En tercer lugar, es llena de gracia porque llegó a derramarla sobre todos los hombres. Es cosa admirable que un Santo la tenga para comunicar la salvación a muchos. Pero que salve a todos, no se puede decir sino de Cristo y de María. En cualquier peligro se puede obtener de Ella la gracia"(7).

-San Pedro Damián: "Así, con mucha perfección , la Virgen es elevada en medio de las almas de los Santos y de los Ángeles, precede a los méritos de cada uno y a los títulos de todos... Así, la Virgen singular supera a una y otra naturaleza (angélica y humana), por la inmensidad de su gracia y el resplandor de sus virtudes"(8).

-San Pedro Crisólogo: "A cada uno se le da la gracia por partes, pero a María se le concedió la plenitud total de la gracia"(9).

-Fr. Luis de Granada, haciéndose eco de la voz de sus antecesores, afirma: "Todos están de acuerdo en que la Sacratísima Virgen, antes de nacer, fue llena de todas las gracias y dones del Espíritu Santo, porque así convenía que fuese La que ab aeterno - desde la eternidad-, fue escogida para ser Madre del Salvador del mundo. No hay lengua humana que pueda declarar cuán grandes fueron esta gracia y estas virtudes. La razón es que Dios hace todas las cosas conforme a los fines para los cuales las elige, y de ese modo las provee perfectamente de lo que necesitan. Es por lo que eligió a esta Sacratísima Virgen, para la mayor dignidad que se puede conceder a una criatura. De ahí se deduce que la adornó y engrandeció con gracia especialísima, con los más grandes dones y virtudes que jamás se concedieron a criatura alguna."(10).

-Santo Tomás de Villanueva: "Da rienda suelta a la imaginación, dilata los horizontes del entendimiento y procura forjar en tu mente la imagen de una Virgen purísima, prudentísima, hermosísima, devotísima, humildísima, mansísima, llena de todas las gracias, de toda santidad, adornada con todas las virtudes, enriquecida con todos los carismas, sumamente agradable a Dios; aumenta todo cuanto pudieres, inténtalo todo hasta donde alcances; inmensamente, sin comparación alguna, mayor es esta Virgen, más excelente es esta Virgen, muy superior es esta Virgen.

"No la describió el Espíritu Santo en las Sagradas Escrituras. La dejó para que la esculpieses tú en tu alma, y así comprendas que nada en Ella es falta de gracia, de perfección, de gloria que el espíritu de una simple criatura pueda concebir y, más aún, que supera en la realidad a todo entendimiento"(11).

-Por fin las célebres palabras de Pío IX en la Bula Ineffabilis Deus, con la que proclamó el dogma de la Inmaculada Concepción:

"[El Padre Eterno] con preferencia a cualquier otra criatura, hízola Inmaculada con todo el amor, hasta tal punto de complacerse en Ella con singular afecto. Para eso la colmó admirablemente más que a todos los Santos y a todos los Ángeles, de la mayor abundancia de todos los dones celestiales, sacados del tesoro de su Divinidad. De esta suerte, quedó siempre libre absolutamente de toda mancha de pecado, toda bella y perfecta. María posee una tal plenitud de inocencia y de santidad, que después de la de Dios, no se puede concebir otra mayor, y cuya profundidad, excepción hecha de Dios, ninguna mente puede llegar a comprender"(12).

 

Continuo aumento de la gracia

A propósito de la plenitud de gracia en Nuestra Señora, interesa que consideremos el testimonio de San Luis María Grignion de Montfort:

"Únicamente María halló gracia delante de Dios (Lc. I,30), sin auxilio de criatura alguna. Sólo después de Ella, los demás hallaron gracia delante de Dios. La hallaron por medio de Ella y sólo por Ella encontrarán gracias los que aún están por venir. María estaba llena de gracia cuando el Arcángel la saludó (Lc. I,28), y la gracia sobreabundó cuando el Espíritu Santo la cubrió con su divina sombra "(13).

_

MARÍA, LLENA DE GRACIA

Con respecto al progreso de la gracia en la Santísima Virgen, escribe uno de los más grandes mariólogos de nuestro siglo:

"Antes de la Anunciación, María poseía ya la gracia: Ella siempre la tuvo en plenitud, y sin sufrir alteración desde su Inmaculada Concepción, por un privilegio exclusivo suyo, con vistas a su egregia misión.

"Sin embargo, en el transcurso de ese incesante progreso de la gracia en María, la Anunciación marca el momento único en el que esta Virgen, neófita en su maternidad, queda literalmente transformada en su Hijo.

"Este Hijo es un tesoro. Él es el principio de la gracia: es el autor de ella por su divinidad y el instrumento de creación y difusión de la misma entre nosotros, por su humanidad. Conteniendo Cristo en Sí mismo, antes que nada el mundo y para todo el mundo, María recibió de Él mayor abundancia de gracias que todas las demás criaturas, y eso la hizo más cristiana que todos los cristianos juntos...

"En el momento en que Ella alcanzó el fin de su vida terrestre, la Virgen María encarnaba verdaderamente en su persona y en su vida, la más alta de las perfecciones y la plenitud de la gracia cristiana. Este agua viva que María Santísima se impregnó en contacto con el Verbo Encarnado, fue para Ella una fuente rebosante de vida eterna, dispuesta para comunicarla a todos. En la Asunción, los supremos instantes de la Virgen, unen concretamente el tiempo y la eternidad, el régimen de gracia y de gloria. Estando en la tierra es la Madre de Jesús; en el Cielo ya lo es -¡y de qué manera!-".

(Fr. Bernard, O.P. Le Mystère de Mariae, Desclée de Brouwer, Bruges, 1954, 4ªed. pp.91 y 210)

** SALVE, LUZ PURA

"Los Padres de la Iglesia no cesan de dar a María, como a su Divino Hijo, el nombre de luz. Para ellos, Ella es la luz esplendorosa y luz de las naciones, la luz de nuestro corazón; la luz representada por la originada al comienzo, y de la cual se cree que fue hecho el sol, como el Divino Sol de Justicia sacó su substancia corporal de la substancia de la propia María, cuando vino a este mundo para disipar nuestras tinieblas. (...)

 

Excelencias de la luz de María

"Los bienes provenientes de la luz natural, la cual brilla ante nuestros ojos, son incontables. Sin ella la tierra no sería más que un horrendo desierto, imposible para la vida de los hombres. Pero los bienes que nos aporta María, la luz de nuestras almas después de Dios, son incomparablemente mayores y más preciosos. Sin la Santísima Virgen nos faltaría no solo la luz del cuerpo, sino la de nuestra alma. Sin Ella, todos los hombres serían infaliblemente víctimas de la muerte eterna, pues es por medio de María como nos vino el Divino Sol, Jesucristo, fuera del cual no encontraríamos ni luz ni salvación. (...)

"María es luz a causa de su belleza. Después de su Divino Hijo no hubo y nunca jamás habrá nada que se le pueda comparar. El sol que ilumina nuestros ojos, las estrellas que nos alegran con su maravillosa armonía, nada son junto a Ella. (...)

"La luz se vuelve visible a los más insignificantes objetos: basta que un rayo de sol penetre en una estancia, y enseguida se percibirán hasta las más pequeñas partículas de polvo volando por los aires. María toma nuestras almas, las presenta ante su adorable Hijo, hace que penetre en nosotros un rayo de su divina luz, y nuestros ojos se abren, reconocemos nuestras miserias, lloramos nuestros pecados, abrazamos la virtud. Nuestros pensamientos, nuestros afectos, esclarecidos gracias a María, se encaminan completamente hacia el soberano bien.

"María es la luz que nos antecede y nos muestra el camino que es preciso seguir en nuestro peligroso viaje por el mundo. Ella nos ilumina con sus ejemplos, nos ayuda con su poderosísima intercesión.

"Su luz no se puede debilitar, porque Ella dio un día a Jesucristo, la luz increada, sin perder nada de su propia integridad. La luz es incorruptible, la pureza de María es todavía más incorruptible. Ni una fibra de mancha la tocó, ni se la aproximó jamás. Esta luz no se nubló porque no hubo pecado en María.

"Para los que se adentran en el camino de la perfección, María es la luz que indica el camino, allana los obstáculos, protege las flores y los frutos de buenas costumbres y los ayuda a madurar, y los hace crecer en gracia y virtud.

"Aquellos a los que María ilumina, no caerán en las trampas del demonio"(14).

 

Luz que ilumina a toda la creación

Continúa el docto Pe. Jourdain: "La santidad incomparable con la cual la bienaventurada Virgen María fue agraciada desde el primer instante de su existencia, es preciso aumentarla con las luces con que Dios, al mismo tiempo, inundó su alma. El nombre de María, entre otros significados místicos, tiene el de Iluminada. Las luces con las que fue irradiada al salir de la nada, justifican plenamente esta interpretación.

"Antes de nada, Ella conoció la fuente de toda luz, y en Dios conoció el resto, según la palabra del profeta: In lumine tuo videbimus lumen (Sl XXXV,10). Ella vio a Dios, Creador de todas las cosas y conoció las criaturas espirituales, racionales y privadas de razón. Ella vio en Dios, Bien supremo y absoluto, lo que era bueno y malo, lo que merecía ser buscado y despreciado, lo que era preciso amar y odiar. Y como la luz que la iluminaba era perfecta, Ella tenía la justa y conveniente medida de todas las cosas. (...)

"[Así], la Luz Divina, la Luz eterna, produjo una luz creada, destinada a iluminar a todas las demás obras de las manos de Dios"(15).

Esa singular luminosidad de la Virgen, esparciendo su fulgor sobre toda la creación, fue también exaltada por el entusiasmo de Santo Tomás de Villanueva: "¡Oh cirio brillantísimo, a cuantos alegrasteis cuando, iluminada por el resplandor divino, aparecisteis inmaculada en el seno de vuestra madre! (...)

Decidnos, oh sabios astrónomos que contempláis las estrellas; decidnos, oh profetas, ¿qué llegará a ser esta doncella que tan brillantemente y aventajada se presenta en el mundo?...

"¡Oh!, día digno de ser celebrado con gran regocijo, en que tal don recibimos. Exclamamos con San Bernardo: «Quita el sol, y ¿qué quedará en el mundo sino tinieblas?». Quita a María de la Iglesia y ¿qué quedará sino obscuridad?"(16).

 

** AYUDA AL MUNDO Y A TODA CRIATURA

Reina y Señora de toda la creación, por voluntad divina, María Santísima vela particularmente por las necesidades de sus súbditos, y por las necesidades de su inmenso imperio.

 

Protección universal

El dominico Fr. Bernard tradujo así este sentimiento:

"María, por más alta que sea su corona de gloria en el Cielo, permanece en estrecho contacto con los hombres en la tierra. (...) Por la propia perfección de su estado, Ella está más próxima a nosotros, que nuestros seres más próximos. Para nosotros, Ella es más que nuestro Ángel de la Guarda, siendo él el más dulce y más vigilante de nuestros amigos. (...)

"Por eso, debemos estar absolutamente persuadidos de que la Virgen Santísima posee todos los medios para pensar constantemente en todos sus hijos. Ni el tiempo, ni el espacio pueden ser un obstáculo en los límites de su visión, situada, ahora, en otro plano, bajo la luz de la gloria: «Hijo mío, nos dice Ella, pienso en tí en mi eternidad, y no te puedo apartar de mi pensamiento. En realidad, jamás te aparto de mi vista; te conozco más que tú mismo, estoy más presente en tí que tú».

"En efecto, su dignidad de Reina, y aún más su misión de Madre, la obligan a tener esta presencia de espíritu con relación a todo y a todos. Para eso Ella unió su inteligencia a la de su Divino Hijo, su pensamiento al pensamiento del Hombre-Dios. Y los dos, así, absortos en la Divina Esencia, inundados de la luz eterna, viendo todas las cosas en su principio y en su fin, están presentes espiritualmente en el mundo entero, para abrazar - en el todo y en cada caso particular- el universo que Les fue confiado. (...)

"Nunca será demasiada nuestra admiración al pensar hasta que punto la protección de la Santísima Virgen se extiende a todos los estados y a todas las necesidades de este mundo. Lourdes es un símbolo de ello. Allí se ve de un modo tangible lo que hace María Santísima siempre y en todo lugar. Ella ofrece constantemente socorro a aquellos que están en la miseria, auxilio a los pusilánimes, consuelo a los que lloran. Con su oración, Ella sustenta a todo el pueblo. Ella aparta de nosotros los males y los alivia, y atrae sobre nosotros todos los bienes. En resumen, Ella se muestra Madre tanto cuanto es posible, y mucho más de lo que podríamos imaginar.

"Se puede pensar, igualmente, que su patrocinio se adapta a los tiempos y a los lugares, a las familias naturales y espirituales, a las ciudades y a las naciones, a todo lo que concierne el movimiento y la vida de la cristiandad sobre la tierra"(17).

 

María ayuda en muchos apuros de la vida

Por otro lado, según San Alfonso María de Ligorio, "andamos errando por este valle de lágrimas, como pobres hijos de la infortunada Eva, exiliados de nuestra patria, llorando por tantos dolores que nos afligen en el cuerpo y en el espíritu. Feliz, por tanto, aquel que entre tantas miserias se dirige muchas veces hacia la Consoladora del mundo, hacia el Refugio de los pecadores, a la Madre de Dios.

"La Santa Iglesia, a nosotros sus hijos, nos enseña con cuánto celo, cuánta confianza debemos recurrir sin cesar a Ésta, nuestra amorosa protectora. Bastaría para ello solamente ver y oír que, en todas las calamidades públicas, ella siempre quiere que se recurra a la Divina Madre con novenas, con oraciones, con procesiones y visitas a sus iglesias e imágenes.

"Esto exactamente es lo que quiere María que nosotros hagamos. Que siempre la invoquemos, que siempre la pidamos, no porque necesite de nuestros favores, ni de nuestras honras tan inadecuadas a sus merecimientos, sino para que, a medida de nuestra devoción y de nuestra confianza, nos pueda socorrer y consolar mejor"(18).

 

María, Madre y Benefactora del mundo

De esa insondable protección de María Santísima son benefactores, no sólo los hombres, sino también todas las cosas creadas. Con razón, Ella es llamada Madre del mundo. Oigamos al renombrado jesuita Pe Terrien:

"El mundo material recibió tales bienes por intermedio de María, que Ella puede ser considerada, en sentido propio, su Madre. (...)

"[Así expone] Eadmero la inapreciable ventaja que la creación material recibió de Dios, por el ministerio de la Santísima Virgen: «Las criaturas debían ser como una escalera que permitiese al hombre elevarse hacia su Autor, y la observación de la naturaleza debía conducirlo al conocimiento de los esplendores divinos. Esta dignidad las criaturas la perdieron [por la caída de Adán]. Lamentable pérdida, que duraría hasta el momento que vino al mundo, por intermedio de María, el Redentor. Entonces el hombre retornó al conocimiento de Dios, gracias al Cordero; al mismo tiempo, las criaturas readquirieron su primitiva condición y fueron restablecidas a su antigua honra.

Ahora, ¿este gran bien, a quien se lo atribuiremos, sino a Aquella cuyo seno virginal introdujo en el mundo a Cristo, Salvador de la naturaleza humana y, por consiguiente, reparador de los privilegios de toda la creación?

En vista de eso, aquel que nos acompañó en esta meditación, estime todo lo que las criaturas inteligentes o las privadas de razón deben a esta Sacratísima Virgen... por la cual la naturaleza de las cosas recuperó bienes inestimables, y el mundo recibió la gracia insigne de ser levantado de tan profunda decadencia»"(19).


Para María se vuelven las miradas de todas las criaturas

Ante esa inagotable solicitud de Nuestra Señora con las criaturas, podemos unirnos a la fervorosa exclamación de San Bernardo:

"¡Oh María!, es hacia Vos, como para el centro de la tierra, como para el Arca de Dios, como para la causa de las cosas, como para la estupenda obra de los siglos, que se vuelven las miradas de los habitantes del Cielo y de la tierra, de los tiempos pasados, presentes y futuros. (...) Por eso Os llamarán bienaventurada todas las naciones, ¡oh Madre de Dios!, ¡Señora del mundo!, ¡Reina del Cielo! (...) pues para todas engendrasteis la vida y la gloria. En Vos encuentran los Ángeles la alegría, los justos la gracia, los pecadores el perdón para siempre. Con razón, ponen en Vos sus ojos todas las criaturas, porque en Vos, por Vos y de Vos la benigna mano del Omnipotente rehízo todo lo que Él había creado"(20).

_____________________

1. ) Pe. Francisco Miguel William, "Vida de María, Madre de Jesús"(Petrópolis).

2. ) San Alfonso María de Ligorio, op.cit.

3. ) San Atanasio, "Serm. de Deiparae, apud Pe. Jourdain op.cit.

4. ) Dionisio el Cartujo, "De Laud. Virg"

5. ) San Buenaventura, "Obras Completas, B.A.C. (Madrid).

6. ) Santo Tomás de Aquino, "Suma Teológica" B.A.C. (Madrid).

7. ) Santo Tomás de Aquino, "Opusc.8 Devot.expos.super Salutationem angelicam" Opera (Roma).

8. ) San Pedro Damián,Serm. 40,In Assumpta B.M.Virg.apud Alastruey,op.cit.

9. ) San Pedro Crisólogo, Serm. 143, idem, ibid.

10. ) Fr. Luis de Granada, "Obra Selecta" B.A.C. (Madrid)

11. ) Santo Tomás de Villanueva, "Obras" B.A.C. (Madrid).

12. ) Pio IX, Bula "Ineffabilis Deus", Documentos Pontificios. (Petrópolis).

13. ) San Luis María Grignion de Montfort, op.cit.

14. ) Pe. Z.C. Jourdain, op.cit.

15. ) Pe. Z.C. Jourdain, op.cit.

16. ) Santo Tomás de Villanueva, op.cit.

17. ) Fr. Bernard, O.P., op.cit.

18. ) San Alfonso María de Ligorio, op.cit.

19. ) Pe. J.B. Terrien, S.J. "La Mere de Dieu el la Mere des hommmes" Ed.Lethielleux (París)

20. ) San Bernardo, op.cit.


Volver al Índice