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Domingo, 22 Junio 2014

Solemnidad Corpus Christi Madrid

Corpus en Madrid

 

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Don Antonio Mª Rouco Varela, presidió la celebración de la Eucaristía en la Plaza de la Almudena, con motivo de la Solemnidad del Corpus Christi. La Misa ha sido concelebrada por el Nuncio Apostólico, Mons. Renzo Fratini, los Obispos auxiliares de Madrid -Mons. Fidel Herráez, Mons. César Franco y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, SJ- acompañados por el Vicario General y los Vicarios Episcopales, miembros del Cabildo Catedral, y más de un centenar de sacerdotes de la diócesis, entre los cuales algunos sacerdotes Heraldos del Evangelio. A la misma han asistido, como viene siendo tradicional, centenares de niños que este año han realizado su Primera Comunión, acompañados por sus padres.

En su homilía, el Cardenal ha señalado que "la celebración del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo nos trae cada año a la memoria el Misterio de la presencia real de Jesucristo: de su Santísimo Cuerpo y de su Santísima Sangre en y bajo las especies eucarísticas", recordando "la fe de la Iglesia primitiva en el Misterio de la presencia eucarística de su Señor" que "ha ido enriqueciéndose e iluminándose desde los orígenes, a lo largo de los siglos, hasta hoy mismo".

Cuando se instituyó esa Fiesta litúrgica, en 1264, “estaba en juego el reconocimiento de la verdad plena de la Eucaristía”. “Al decaer la fe en la verdad de la presencia y actualidad eucarísticas de la persona de Jesucristo y de su acción salvífica, se tambaleaba inevitablemente la fe en Dios, Creador cercano y providente: en el Dios que sale al encuentro del hombre en la Encarnación y en la Pascua de su Hijo Unigénito, Nuestro Señor Jesucristo, y que le acompaña en el camino de su existencia terrena hacia la meta gloriosa de la eternidad”. 

“Creer hoy en la verdad del Misterio Eucarístico incomoda mucho a una sociedad sometida a la influencia de una cultura rendida a la creencia de que el hombre se basta a sí mismo, que sus fuerzas organizadas -e, incluso, sin organizar- le son suficientes para resolver los más variados y complejos problemas de la vida e, incluso, para dar respuesta al sentido último de la misma”. Muchas veces, la Eucaristía es “rebajada y trivializada al nivel de una experiencia de superficial y efímera fraternidad”. Por eso, “fortalecer la fe eucarística y recuperarla en su contenido más profundo constituye una urgencia de máxima importancia para la Iglesia llamada a evangelizar de nuevo”.

Terminada la Eucaristía, se realizó una solemne Procesión hasta la Puerta del Sol. De ella participaron varias asociaciones eucarísticas, asociaciones marianas, órdenes militares, congregaciones religiosas y también los Heraldos del Evangelio, cooperadores de la Asociación y niños que este año han realizado su Primera Comunión, con sus padres, que también hacen parte de los Heraldos.