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Viernes, 16 Diciembre 2011

Pregón y Misa de la Asociación de Belenistas, de Madrid

El coro de los Heraldos del Evangelio animó la Eucaristía que Mons. César Augusto Franco Martínez presidió en la iglesia del Real Monasterio de Santa Isabel de las MM Agustinas de Madrid, con motivo de la Bendición de las imágenes del Niño Jesús, organizada por la Asociación de Belenistas de Madrid. Esa misma noche, por invitación de esta Asociación, D. José Alberto Rugeles Martínez, miembro de los Heraldos del Evangelio, pronunció el Pregón de Navidad en dicha iglesia. El coro de los Heraldos del Evangelio tuvo a su cargo las músicas del acto.

Después de las palabras de presentación del presidente de la Asociación de Belenistas de Madrid, Don Ángel Ibáñez Alonso, en su pregón, D. José Alberto recordó las palabras que el Papa dirigió a los niños congregados en la Plaza de San Pedro para la tradicional bendición de los belenes, organizada por el Centro de Oratorios Romanos, y habló del Himno del Oficio de Lecturas del día de Navidad: “De un Dios que se encarnó, muestra el misterio, la luz de Navidad comienza hoy, Jesús, tu nuevo imperio de amor y de verdad El Padre eterno te engendró en su mente desde la eternidad, Y antes que el mundo, ya eternamente fue tu natividad”.

Para el Sr. Rugeles, “desde entonces, hasta hoy 2011 años después, la Humanidad celebra ese nacimiento de diversos modos y formas. Una de ellas es la institución de los Belenes, que según la tradición, el primero en realizarla fue el Poverello de Asís, el grande San Francisco que en 1223 en la simpática población italiana de Greccio, decidió montar un pesebre -incluso con la mula y el buey- para recordar el nacimiento de Cristo. Y fue premiado con la mismísima presencia del Niño Jesús, que allí se apareció”.

Según explicó, “la presencia del Emmanuel; del Dios con nosotros, que sigue presente a pesar de que el mundo, el demonio y la carne, pretenden borrar en este siglo XXI, a través de la dictadura del relativismo y de tantas formas claras o veladas de anticristianismo, pretenden hacer desaparecer el mensaje siempre actual y perenne, emanado de la Gruta de Belén ‘Gloria a Dios en el Cielo y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad’”.

También destacó que la Paz “es necesaria en nuestro mundo” y que, muchas veces, “queremos la paz a cualquier precio y dejamos de lado en las vías del sentimentalismo o del interés, la necesidad de tener esa buena voluntad que nos lleva a su vez, a desear la Gloria de Dios”. “Estoy convencido, subraya, de que no es otra cosa la que mueve a la Asociación de Belenistas de Madrid al promover con tanto empeño y dedicación, la realización de los Belenes en nuestra ciudad” y puso como ejemplo el que han instalado en la Real Casa de Correos.

Además, recordó que “Jesús nace en medio de la pobreza, pero rodeado de dignidad y del amor y de la ternura de María Santísima, que le preparó seguramente los pañales y las ropitas más extraordinarias que cualquier príncipe desearía haber tenido, pues ¿cómo sería algo preparado por la Reina del cielo y de la tierra para su hijo que era también el Hijo de Dios?

Concluyó señalando que “si el mundo contemporáneo quiere salir del caos en el que se encuentra, deberá, en primer lugar, rezar y volverse hacia la doctrina de la Iglesia. Es ésta, queridos amigos, nuestra gran responsabilidad: recemos, porque de nuestra oración puede depender una anticipación o un retraso de la restauración de la verdadera paz pregonada por Nuestro Señor Jesucristo”.