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Domingo, 26 Junio 2011

Misa y Procesión del Corpus Christi en Madrid

El Cardenal Arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, presidió ayer la solemnidad del Corpus Christi, que este año ha sido convocado con el lema ‘Con la Eucaristía firmes en la fe’, en consonancia con la Jornada Mundial de la Juventud que se celebrará en agosto en Madrid.

La Catedral de la Almudena acogió por la tarde la solemne celebración de la Eucaristía, concelebrada por los Obispos Auxiliares de Madrid, Mons. Fidel Herráez, Mons. César Franco, y Mons. Juan Antonio Martínez Camino, sj., así como por el Obispo maronita de Brasil, además del Deán y miembros del Cabildo Catedral, y unos 200 sacerdotes. Más de tres mil fieles asistieron a la Eucaristía, y participaron después en la Procesión con el Santísimo Sacramento, que este año recorrió las calles Mayor, Bordadores y Arenal, para regresar a la Catedral, donde se realizó la reserva del Santísimo. Entre los participantes había un numeroso grupo de los Heraldos del Evangelio.

En su homilía, el Cardenal recordó el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Madrid hace cien años, y destacó que “este año coincide con otro encuentro internacional pero ya de una dimensión verdaderamente mundial, que va a tener lugar en Madrid la tercera semana de agosto: la XXVI Jornada Mundial de la Juventud”. Para el Cardenal, aquel Congreso Eucarístico de 1911 “fue la respuesta de la Iglesia de entonces -que presidía san Pío X- a los retos que se le presentaban en aquel mundo de comienzos del XX, donde la negación de Dios era frecuente, donde acababa de declararse la muerte de Dios, donde la apostasía de los pueblos viejos de la cristiana Europa era también un hecho, y donde los problemas sociales eran de una extrema gravedad”. “¿Qué ofrece la Iglesia entonces? ¿Qué sugiere y pide a los fieles y a todos sus hijos e hijas?”, se preguntó. “Que le amen y que busquen en Jesús Sacramentado la fuente del amor. Él es el amor de los amores”, afirmó.

En este sentido, subrayó que “Jesucristo es amigo, es el camino de los jóvenes y de todos nosotros ‘enraizados en Cristo, firmes en la fe’”. Y que sólo así se puede dar respuesta “a los problemas del momento, y a las inquietudes y expectativas y de los jóvenes de nuestro tiempo, donde suena de nuevo el No a Dios, incluso más gravemente que hace cien años”. Por ello, señaló que “la experiencia de este siglo no debería ser olvidada por la sociedad, la cultura y los pueblos de Europa, de España y, por supuesto, de Madrid, para darse cuenta de que, efectivamente, el haber abandonado a Cristo Sacramentado, el haber abandonado y descuidado el ir a beber de la fuente del amor, no puede traer nada más que calamidades en esta vida, y ruptura de horizontes de salvación en este mundo, para todas las generaciones, también para los jóvenes, y para los que sufren el desempleo, la enfermedad, la crisis interior, la destrucción de la personalidad, las familias rotas, en ese panorama nuestro de nuestros días. Sólo en Él encontraremos la fuente del amor”, declaró.

Señaló que en el Corpus Christi del año 2011 “queremos ofrecer al pueblo de Madrid una gran profesión de fe en Jesucristo, Sacramento”, donde “la Iglesia tiene su mayor tesoro, lo que tiene que ofrecer al mundo: el Cuerpo y la Sangre de Cristo”. Y es que, añadió, del corazón de Cristo es de donde salen “los ríos de la misericordia, del perdón, de la gracia, y de todos los demás bienes que van unidos y que se siguen cuando hay amor y misericordia. Entonces se tiene sentido de la justicia, de la responsabilidad, de la moralidad, de la solidaridad, y de la paz”.
Rememoró también el Congreso Eucarístico Internacional celebrado en Barcelona en 1952, cuyo lema era “En Cristo, en todas las almas y en el mundo, la paz”. “Podríamos decir ahora: Cristo en las almas y en las vidas de los jóvenes, Cristo en el fundamento de la vida jóvenes, en ellos, en la sociedad y en el mundo, la paz”, dijo.

El Cardenal exhortó a que, con la Eucaristía, “todo nuestro corazón, nuestro ser y nuestra alma, nuestro interior, se fortalezcan, se transformen en el mito del hombre, de una forma de vivir lo humano que tiene mucho que ver con Cristo”. “En el fondo de nuestro corazón y nuestro ser, itinerantes, caminantes de este mundo, aspiran a poseer la felicidad, la amistad, la belleza, el triunfo sobre la muerte, sobre el pecado y sobre la vida”, apuntó.

Invitó a profesar la fe y “a portar y llevar a Jesucristo Sacramentado por las calles de nuestro histórico Madrid, ofreciéndolo a todos con los gestos de adoración, de paz y de amor propios de la liturgia de la Iglesia”. “Ofrezcámoslo como una gran plegaria por Madrid, por todos sus hijos e hijas, por sus familias, por sus enfermos, por sus parados, por sus necesitados de todo tipo, y de una manera muy especial y singular por sus jóvenes y por sus niños”. Y como “una gran oración de todos nosotros en la que se expresa y encuentra eco la oración de toda la Comunidad diocesana, sobre todo de aquellas comunidades que dedican y entregan su vida a la contemplación y sacrificio de sus vidas consagradas a Dios y al amor de Dios”.

Pidió por los frutos de la JMJ “para nuestra comunidad diocesana, para nuestros jóvenes y para todos los jóvenes de España, de Europa y del mundo”, con el deseo de que encuentren en Cristo Sacramentado “el verdadero camino de la salvación”. Y concluyó pidiendo amparo a la Virgen de la Almudena, “para que nuestro testimonio sea esa gran plegaria por Madrid, por España y por sus jóvenes”.

(Fotos : Pedro Galán)