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Lunes, 11 Julio 2011

Misa en el Monasterio cisterciense de la Santa Cruz, de Casarrubios del Monte, en Toledo

Se celebró una solemne Eucaristía en la Iglesia del Monasterio Cisterciense de la Santa Cruz, en Casarrubios del Monte (Toledo), en la festividad de San Benito.

El coro de los Heraldos del Evangelio fue invitado para armonizar musicalmente la Eucaristía.

Después de la Misa, los sacerdotes presentes y los Heraldos del Evangelio compartieron una fraternal comida, preparada por las MM. Cistercienses.

Los primeros orígenes de la Orden Benedictina-Cisterciense datan del siglo VI con San Benito de Nursia (480-547).

Este Monasterio fue fundado por el matrimonio D. Alonso de Ojea y Dña. María Rodríguez, ambos naturales de Casarrubios del Monte, de noble estirpe y muy piadosos.

De acuerdo con la Abadesa del Monasterio de Santa Ana y la Abadesa de las Huelgas de Burgos, el 25 de octubre de 1633, sale de Santa Ana de Valladolid, el grupo fundador de monjas hacia Casarrubios.
Las fundadoras eran tres: la Madre María Evangelista, la Madre Francisca de San Jerónimo y la Madre María de la Trinidad, y dos jóvenes novicias.

No sin grandes dificultades en el viaje fundacional, llegaron a Madrid, donde se alojaron ocho días en el Monasterio del Santísimo Sacramento, al tiempo que D. Alonso, que sin dificultad había comprado las casas para construir el monasterio, tenía que hacer frente al pueblo alborotado que, incitado por las autoridades, se oponía a la fundación de un monasterio de monjas en la villa. Milagrosamente, todo se volvió a favor de la fundación y recibieron a las fundadoras tan bien que salieron a recibirlas todos los vecinos del pueblo con repique de campanas, música y cohetes.

Pese a que las grandes dificultades se iban misteriosamente solucionando, la vida de M. María Evangelista no fue sólo de rosas, y la fundación del monasterio le costó grades dolores también. Hay muchos testimonios de monjas y seglares que se conservan en los archivos de los Monasterios de Santa Ana de Valladolid y en el de Santa Cruz de Casarrubios, que dan fe de una gran fama de santidad.

La Madre María Evangelista abandonó este mundo el 27 de noviembre de 1648, y su cuerpo se conserva totalmente incorrupto en este Monasterio fundado por ella.

La comunidad hoy consta de 20 monjas.

(Fotos : Eric Salas)