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Sábado, 07 Junio 2003

Camerún: comienzo de una nueva misión


Los Heraldos del Evangelio en Canadá están en continua comunicación con los católicos de varios países de lengua francesa e inglesa.

Una correspondencia particualarmente intesa se desarrolla en Camerún. Un país bilingüe situado al oeste de África.

Jean Isidore Nkoto Eba, profesor de alemán en el instituto de Nanga-Eboko, próximo a la capital, Yaundé, escribía días atrás:

«Es gracias a ustedes que algo de verdadero y auténtico ha comenzado realmente aquí. Comprenderán, pues, que aquí la pobreza es no sólo material, sino también aún más espiritual. A las personas les falta verdadera cultura mariana. Son ustedes los que aportan verdadero conocimiento y devoción del Santo Rosario.

«Ahora aguardo la realización de esa esperanza suscitada por el apostolado del oratorio.

«Unidos en los Corazones de Jesús y María, J.I.»

En respuesta a su pedido, los Heraldos de Canadá le hicieron llegar un Oratorio del Corazón Inmaculado de María, para que organizara el apostolado asumido por este primer cooperador de la asociación en tierra africana.

Tras la llegada del oratorio a Camerún, éste no cesa de derramar gracias y consuelo a las familias que lo reciben en sus hogares y se unen en la oración. He aquí algunos ejemplos de las gracias y conversiones que provienen de este apostolado tal como nos lo cuenta nuestro corresponsal:

«Apenas ha llegado, Nuestra Señora ya ha hecho maravillas con sus hijos a través de su Corazón Inmaculado.

«Les tengo que decir también que muchas gracias por haberme inscrito en la asociación Heraldos del Evangelio. No comprendo como una persona tan indigna pueda recibir tantas gracias -el medallón me ha gustado mucho. Lo llevo siempre que voy a la escuela: lunes, miércoles, jueves y viernes.

«Mi colega Nanga Parfait habiendo hecho una novena, me ha confesado que algunas semanas después la paz ha vuelto a su familia. Ya no tiene más discusiones a gritos con su mujer. su querida familia ya no es más agresiva con él. El diálogo fraterno ha vuelto entre su mujer y él.

«En otros casos, como por ejemplo Angeline Nyakong, han retomado el camino de la misa dominical, y el entusiasmo y la sed de Dios.

«El padre de una alumna mía, Bissa Sandine, no hacía más que jurar por las fuerzas de la naturaleza (vidente...). Ahora este padre de familia va a la misa gracias a la Virgen que su hija ha acogido. También está el caso de un gendarme que ha bautizado recientemente a sus cuatro hijos y él mismo asiste ya a la misa.

«También está el caso de una muchacha, Irene, que ha seguido mis explicaciones sobre las indulgencias del Rosario, sobre Fátima y Santo Domingo. Irene recita con gran sorpresa mía al menos dos rosarios diariamente, mientras que yo mismo sólo rezo uno.

«No puedo terminar este breve relato sin dejar de mencionar que los buenos cristianos se radicalizan. El católico reencuentra algo de eufanía y certeza. Y aquí María atrae a las multitudes.

«Cuento mucho con sus oraciones. No les olvido en las mías».