Testimonios publicados el 19/03/2003 

 

Concepción de A.R.

Madrid

      “Por favor, yo les pido que me sigan escribiendo. Es para mi una gran satisfacción seguir recibiendo su correspondencia. Mire Ud., cuando bajo a la compra y miro en el buzón la correspondencia y me encuentro alguno de los regalos que Uds. me envían me pongo eufórica y me da vitalidad para todo el día y digo con alegría: ¡me ha escrito la Virgen, me ha escrito la Virgen!. En casa cuando algunas de mis hijas me suben el correo, también me dicen: “Mamá te ha escrito la Virgen”.

      Desde lo primero que recibí que fue el libro con las revelaciones de Nuestra Señora a los pastorcillos, hasta lo último que ha sido el libro del Vía Crucis, les tengo que dar mil gracias. Y me sigan escribiendo, por favor, no dejen de hacerlo.”


Consuelo B. G.

Montellano (Sevilla)

      “Les estoy muy agradecida por todas las cosas que he recibido de Uds. Todo me da ánimo y vida, para seguir luchando para salvar mi alma. ¡Qué difícil en estos tiempos ser Santos! Pero hay que proponérselo, luchando y trabajando como están haciendo Uds. Es un gran mérito y están haciendo una gran labor y nada fácil.

      El Espíritu Santo les ilumine, para seguir con esa labor”.


Margarita M.S.

Inca (Baleares)

      “De la Virgen, de la Virgen... no sé... ni hay palabras para describir lo mucho que significa en nuestra familia. Ella es el mástil, nuestro socorro, creo que la tengo mareada de siempre estar pidiéndole fuerza, ayuda, paz y un montón de cosas más.

      Por desgracia hemos pasado una temporada mal y me he encontrado que no sabía si tirar la toalla o qué. Pero dentro de mi tristeza, cayó en mis manos el librito de como rezar el Santo Rosario. Y si un día me acongojaba una pena y creía que era solo a mí, leía el librito y veía como en el misterio me decía que sí, que siguiera, parecía como si la Virgen en ese mismo día me reconfortaba y me decía lo que necesitaba oír. En otras ocasiones levantaba la mirada en busca de su imagen, triste y siempre estaba allí, mirándome y confortándome. (...)

      Quiero agradecerles todo lo que me han mandado. Espero vuestras cartas impaciente y siempre me llegan cuando más se agradece. Como cuando se tiene sed y te tienden un vaso de agua fresquita. Yo lo siento así. (...)

      Un primo tuvo un accidente y a todos les parecía que quedaría tetrapléjico o, bien, no viviría mucho tiempo. Yo le llevé el Santo Rosario y se lo puse en su cama, junto a una fotografía de la Virgen y gracias a Ella hoy está como si nada. Para los exámenes, ni les cuento, lo que nos ha ayudado a muchos. Mis amigos cuando quieren algo me dicen: “Marga, enciende una vela a la Virgen y pide por nosotros”. Y nunca falla. Mis hijos cuando no se sienten bien o tienen pesadillas, me piden: “Mamá, ¿y el Rosario? y ¿la foto de la Virgen? Y así podría seguir incansablemente contando cosas.”


Marcela Buenfil

Guadalajara, México

      “Me ha dado mucho gusto encontrar este Sitio, ya que pienso que son lugares que nos ayudan a reflexionar en nuestro diario vivir y nos ayudan a seguir adelante.

      Muchas gracias. Y felicidades por su gran trabajo!!!”


Percy Augusto

Piura-Perú

      “Es una gracia haber encontrado esta página en internet. La verdad, ya de sólo ver a la madre de Dios me siento feliz y contento, tengo ganas de seguir viviendo y de dar un poquito la vida por los demás. Quisiera decirles muchas cosas, pero creo que bastan estas líneas para demostrar mi amor a la Madre del Creador.”

 

(Testimonios publicados el 19/03/2003)