"¡Salvadme Reina de Fátima, por la gracia de Jesús!"


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Vía Crucis

Meditaciones de Santos

(Año 2006)

 

Portada del libto "Via Crucis"

Portada del libro

"Vía Crucis"

La Asociación Cultural Salvadme Reina de Fátima lanzó en el año 2006 un nuevo Vía Crucis, que puede ser útil a cada miembro de nuestra Asociación, durante estos cuarenta días de renovación interior, que es la Cuaresma, y para los momentos de dificultad y aflicción de nuestra vida.

 

El Papa Benedicto XVI, entonces Cardenal Ratzinger, en la introducción de su Vía Crucis escrito en el 2005, nos explicaba la importancia de esta meditación: “El Vía Crucis nos muestra a un Dios que participa personalmente de los sufrimientos de los hombres, cuyo amor no se mantiene impasible ni distante, sino que desciende a nuestro medio para morir en la Cruz. Este Dios que participa de nuestros sufrimientos, el Dios que se hizo hombre para llevar nuestra cruz, quiere transformar nuestro corazón de piedra llamándonos a participar de los sufrimientos ajenos; quiere darnos un `corazón de carne´, que no permanezca impasible frente a los sufrimientos ajenos, sino que se conmueva y nos lleve al amor que cura y ayuda”.

Contraportada Libro "Vía Crucis"Si todos los miembros de nuestra Asociación y los lectores de nuestro portal Salvadme Reina nos unimos en esta meditación, podremos ser la levadura que levante toda la masa, abriendo nuestros corazones "al amor que cura y ayuda" y así, ir poco a poco transformando toda la sociedad.

 

Las meditaciones de algunos santos, desde los más antiguos hasta los más recientes, que están en este Vía Crucis, serán un poderoso instrumento de consolación para muchas almas.

 

En el ejercicio del Vía Crucis meditamos en la Pasión y Muerte de Jesucristo, y esta meditación, según explica el Doctor de la Iglesia, San Alberto Magno, es de mayor fruto que ayunar a pan y agua, penitenciarse duramente o recitar largas oraciones.

 

Fue María Santísima la primera que, según narra la tradición, hizo este ejercicio, visitando y recorriendo los lugares en los que su amado y Divino Hijo tanto sufrió por cada uno de nosotros, para así, disminuir su saudade y darle gracias por todas sus muestras de amor con los hombres.

 

Los Apóstoles y las Santas Mujeres la acompañaban en tan piadoso acto. Fue a partir de ahí que los fieles comenzaron a imitarla. Así, a lo largo de los siglos, hasta hoy, muchos fieles tienen la dicha de venerar esos Santos Lugares, ganando innumerables indulgencias.

 

Como, sin embargo, muchos fieles no pueden hacer este viaje, la Iglesia, madre cariñosa y siempre solícita por el bien espiritual de sus hijos, ideó un medio para que todos pudiesen alcanzar los mismos beneficios por medio de la recitación del Vía Crucis, como si estuviesen personalmente en Jerusalén.

 

Como afirmó el Papa Benedicto XIV, la devoción al Vía Crucis es eminentemente eficaz para conducir a los pecadores a la práctica de la virtud, para animar y enfervorizar a los tibios y perfeccionar a los justos.

 

Esta devoción, decía San Leonardo de Puerto Mauricio, "es la más excelente, la madre y reina de todas las devociones. Es el flagelo del pecado, la mejor de las soluciones contra el contagio de la impureza y del libertinaje".

 

Actualmente, se puede obtener una indulgencia plenaria rezando el Vía Crucis en cualquier iglesia, siempre que sean cumplidas las siguientes condiciones:

 

. Rezarlo en una iglesia, delante de las cruces o cuadros con las escenas de la Pasión, que son las 14 estaciones del Vía Crucis.

 

. Rezar cada estación delante de cada cruz o cuadro, yendo de una a otra, para simbolizar el camino del Calvario.

 

Además, es necesario comulgar, rezar por las intenciones del Santo Padre (es costumbre que se rece un Padre Nuestro, una Ave María y un Gloria), haberse confesado en el espacio de tiempo de un mes y no tener apego al pecado. Una sola confesión puede valer para obtener todas las indulgencias de un mes, quiere decir, una por día.

 

Aprovechemos estas indulgencias y sepamos retribuir con nuestro amor la Divina Sangre que fue derramada por nosotros.


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