"¡Salvadme Reina de Fátima, por la gracia de Jesús!"


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Medallita del Sagrado Corazón de Jesús

con una estampa

Portada del libto "Sagrado Corazón de Jesús - Tesoro de Bondad y de amor"

Medallita y estampa

del Sagrado Corazón de Jesús

¡Confianza y misericordia!


     En el mes de Junio, dedicado al Sagrado Corazón de Jesús, realizamos esta bonita y piadosa medallita.

      Al ponérsela al cuello, acuérdese de esta promesa de Nuestro Señor Jesucristo:

      " Las gracias de mi Misericordia -le reveló el Divino Salvador a Santa Faustina Kowalska- se toman en un solo receptáculo, que es la Confianza. Cuanto más confía un alma, más recibirá. Yo me complazco particularmente en el alma que confía en mi Bondad".

      Sobre todo en los momentos más difíciles de perplejidad o aflicción, que en la vida son tan frecuentes, tenga bien presente el amor misericordioso del Corazón de Jesús.

      El recordado Papa Juan Pablo II recomendaba ardientemente la devoción a la Divina Misericordia: "La humanidad no encontrará paz mientras no se vuelva con confianza para la Misericordia Divina, [que] iluminará el camino de los hombres del Tercer Milenio."

      ¡Cuántos hay, que en las dificultades de la vida se desaniman, pierden la fe y se desesperan...!

      El Papa aconseja esta devoción, para "quien, afligido por una prueba particularmente dura, o abatido por el peso de los pecados cometidos, perdió la confianza en la vida y se siente tentado de ceder al desespero".

      "Se le presenta el rostro suave de Cristo, llegándole esos rayos que parten de su Corazón e iluminan, calientan, indican el camino, e infunden esperanza".

      "Cuántas almas fueron ya consoladas por la invocación 'Jesús, en Ti confío'. Este simple acto de abandono a Jesús disipa las nubes más densas y hace llegar un rayo de luz a la vida de cada uno".

      "¡Jesús, en Ti confío!" Que esta corta y eficaz oración sea su acto de confianza, siempre que bese la medalla del Sagrado Corazón de Jesús.

      Usted que es devoto de Nuestra Señora de Fátima sabe que María dijo a los pastorcitos que el medio de salvación del mundo contemporáneo sería una intensa devoción al Inmaculado Corazón de María.

      Por eso, los miembros de la Asociación, hemos difundido incansablemente este medio providencial que cambiará nuestra sociedad y por consecuencia, el mundo.
El día en que haya miles de personas verdaderamente devotas del Inmaculado Corazón de María, el Corazón de Jesús reinará sobre el mundo entero.

      En efecto, afirma un gran pensador católico, esas dos devociones no se pueden separar. La devoción a María Santísima es la atmósfera propia de la devoción a Nuestro Señor.

      La devoción a Nuestra Señora genera como fruto necesario el amor sin reservas a Nuestro Señor Jesucristo. Y, el día que el mundo se vuelva por entero a Jesús por intermedio de María, estará salvado.

      Con esta convicción, mandamos confeccionar esta bonita medallita del Sagrado Corazón de Jesús.

      Nuestro país fue una de las naciones que con más entusiasmo abrazaron en el pasado la devoción al Corazón de Jesús.

      La rapidez con la que se propagó la práctica de los primeros viernes, de la consagración y la entronización de las familias y el fervor de los monarcas en prestar apoyo a los deseos del Divino Corazón, nos estimulan a no parar de difundir esta devoción.

      Como usted sabe, en nuestra historia muchos Reyes se convirtieron en grandes devotos y propagandistas de esta devoción.

      Felipe V le solicitó con empeño al Sumo Pontífice la aprobación de una Misa y Oficio propios del Sagrado Corazón de Jesús y costeó con reales tesoros la publicación de un libro sobre esta devoción.

      Fernando VII fundó en Madrid, cuando regresó del cautiverio, la Cofradía del Sagrado Corazón y tuvo la satisfacción de que Pío VII, accediendo a sus pedidos, extendiese la fiesta del Sagrado Corazón a todos los dominios de España el 7 de diciembre de 1815.

      En el siglo pasado, el 29 de Junio de 1911, con motivo del Magno Congreso Eucarístico de Madrid, fue introducida la Sagrada Custodia en el majestuoso alcázar y, expuesta en el salón del trono, el P. Postius leyó la consagración de España al Corazón de Jesús ante los soberanos, obispos, nobles y demás personalidades del Reino.

      El 30 de Mayo de 1919, el Rey, acompañado de su corte, consagró oficialmente su reinado al Sagrado Corazón de Jesús en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de nuestro país.

      El acto fue de tal manera estupendo, que el Papa Pío XI calificó de "gesto inmortal de verdadera y soberana caballerosidad, digno de la historia y de la hidalguía del pueblo hidalgo por excelencia".

      Aún hoy en día, muchos buenos católicos manifiestan su devoción al Corazón de Jesús.

      La divulgación de la imagen del Corazón de Jesús, como esta medallita y estampa, fue pedida varias veces por Nuestro Señor Jesucristo a Santa Margarita María:

      "Me aseguró mi Salvador que tendría singular complacencia en que se honrase su Corazón de carne, cuya imagen deseaba que fuese llevada en el pecho por sus devotos".

      Encontrará estampado en el reverso de la Medalla un corazón, idealizado con la cruz, la corona de espinas y la llama, conforme pidió Nuestro Señor a Santa Margarita María.

      Como sabe, el 16 de Junio de 1675, hace 330 años, Nuestro Señor Jesucristo se le apareció a Santa Margarita María y al apuntarle su Divino Corazón, le dijo:

      "He aquí el Corazón que tanto amó a los hombres, que no escatimó nada hasta agotarse y consumirse, para testimoniarles su amor; y como reconocimiento, recibió únicamente, de la mayor parte de ellos, ingratitudes, por sus irreverencias, sacrilegios y por las indiferencias y desprecios que tienen por Mí, en el Sacramento de mi amor.

      Por eso, te pido que el primer viernes después de la octava del Corpus Christi, sea dedicada una fiesta especial para honrar mi Corazón; que se comulgue en ese día y que me hagan un acto de reparación, durante el tiempo que esté expuesto en los altares, por las ofensas recibidas.

      Te prometo también que mi Corazón se dilatará para derramar con abundancia las gracias de su divino amor sobre aquellos que le presten culto y que procuren difundir esta devoción".

      Temerosa por la responsabilidad de tan gran pedido, Santa Margarita, replicó:
"¿Señor, como podré cumplir estos encargos? ¡Soy una criatura débil, una pecadora miserable, cuya indignidad podrá perturbar el cumplimento de Vuestros deseos!"

      Pero Nuestro Señor Jesucristo le respondió que se vale de los seres más débiles para confundir a los fuertes y que, normalmente, hace resplandecer su poder con más brillo en los instrumentos humildes para que no se atribuyan nada a sí mismos.

      Al leer estas líneas pensamos que cada miembro de nuestra Asociación, podría ser un humilde instrumento en las manos del Señor.

      Un humilde instrumento que puede producir en las almas maravillas, pues, Nuestro Señor Jesucristo hizo las siguientes promesas a los devotos de Su Sagrado Corazón:

* A mis devotos les daré todas las gracias necesarias a su estado;
* Daré paz a sus familias;
* Los consolaré en todas sus aflicciones;
* Seré su refugio seguro durante la vida y principalmente en la hora de la muerte;
* Derramaré abundantes bendiciones sobre todos sus emprendimientos;
* Los pecadores encontrarán en mi Corazón la fuente y el océano infinito de misericordia;
* Las almas tibias se volverán fervorosas;
* Las almas fervorosas se elevarán con rapidez a la perfección cristiana;
* Bendeciré las casas en que la imagen de mi Corazón esté expuesta, honrada y venerada;
* Favoreceré a los sacerdotes con dones para conmover los corazones más duros;
* Las personas que propaguen esta devoción tendrán sus nombres escritos en
mi Corazón, sin que jamás sean borrados.

      Estas promesas, como sabe, traducen fielmente el pensamiento de Nuestro Señor, al igual que las palabras de Santa Margarita María, encontrándose innumerables veces, estampadas en la voluminosa correspondencia de la Santa.

      Creo que usted estará de acuerdo conmigo: nunca fue premiada una devoción con tan precioso galardón.

      Es por eso que quisimos distribuir esta medalla, después de haber difundido el libro "Sagrado Corazón de Jesús, tesoro de bondad y de amor", hecha la entronización de una representación del Sagrado Corazón y, el año pasado, divulgado el "¡detente!", el emblema del Divino Corazón.

      Al usarla al cuello, podrá hacer un acto de confianza diario.

      Le aconsejo también que sea renovado todos los años, en una pequeña ceremonia, el acto de entrega de su hogar al Divino Corazón amante de Jesús.

      A Él, renueve el pedido de la paz y unión perfecta entre todos sus miembros, según su promesa.

 

¡Pida, hoy mismo, la medallita y la estampa
del Sagrado Corazón de Jesús!

 

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