¿Primeras ordenaciones sacerdotales
de los Heraldos del EvangelioCelestino Carrodeguas Nieto
Canónigo Adjunto al Doctoral
y Vicario Judicial del Arzobispado de Toledo
Es de todos conocido que, tras el Concilio Vaticano II, surgieron en la Iglesia nuevas formas de expresar comunitariamente la fe, más allá de las Órdenes religiosas, de los monasterios y de los diversos institutos y congregaciones existentes en la Iglesia. Los Institutos de Vida Consagrada y las Asociaciones de Vida Apostólica recogen jurídicamente gran parte de esta nueva realidad. Muchas agrupaciones y nuevos movimientos surgen con personalidad jurídica privada o pública, de ámbito diocesano o pontificio, según su aprobación.
Esta nueva realidad reúne hoy en día a millones de católicos en todo el mundo. Focolares, Camino Neocatecumenal, Comunión y Liberación, Comunidad del Emmanuel, Regnum Christi, Comunidad de San Egidio, grupos de Renovación Carismática, Movimiento de Vida Cristiana, Operarios de Cristo, Siervos de los Pobres, Guadalupanos, etc., para citar algunos.
Quiero presentar a una de estas organizaciones, nueva en la Iglesia, de la que tuve oportunidad de estar en el corazón mismo de su existencia, en su Casa Madre y en diálogo con su Director General y Fundador. Me refiero a los Heraldos del Evangelio quienes el día 15 de junio de 2005 tuvieron sus primeras ordenaciones de presbíteros.
Esta organización católica fue la primera en ser erigida por la Santa Sede en el tercer milenio, en la fiesta de la Cátedra de San Pedro, el 22 de febrero de 2001. Sin duda alguna, es un carisma que nos recuerda aquellas palabras bíblicas citadas y comentadas por el Papa Juan Pablo II: «De repente vino del cielo un ruido como el de una ráfaga de viento impetuoso, que llenó toda la casa en la que se encontraban. Se les aparecieron unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos; quedaron todos llenos del espíritu Santo». (Hechos de los Apóstoles, 2, 2-3).
A la Iglesia que, según los Padres, es el lugar «donde florece el Espíritu» (CCC 749), el Consolador ha donado recientemente con el Concilio Vaticano II un renovado Pentecostés, suscitando un dinamismo nuevo e imprevisto. Por su naturaleza, los carismas son comunicativos, y hacen nacer aquella «afinidad espiritual entre las personas» (cf. Christifideles laici, 24) y aquella amistad en Cristo que da origen a los «movimientos» (el Papa, a los nuevos movimientos y comunidades. Vigilia de Pentecostés, 30 de mayo de 1998).
Referentes para los Heraldos son D. Juan S. Clá Díaz, «el actual presidente general, fundador de numerosos grupos juveniles, conocedor de teología y amante de la música; y D. Pedro Paulo de Figueiredo, consejero general. Ambos recién ordenados sacerdotes y a quien felicitamos desde aquí.
El haber dirigido los ejercicios espirituales a este primer grupo de sacerdotes junto a otros sesenta y cinco candidatos a distintos ministerios, me brindó la ocasión de conocer la entrega de todos los miembros de esta institución a la Eucaristía, María y la fidelidad al Magisterio. Practican el celibato y se dedican por entero al apostolado; viven en casas destinadas específicamente para chicos o para chicas.
La rama masculina cuenta con más de dos mil miembros. Sólo en Brasil tienen más de ciento once casas abarrotadas de vocaciones jóvenes procedentes de todo el mundo. Tanto en las visitas a algunas de estas casas en São Paulo o en Río de Janeiro como en los encuentros generales que tuvimos en el auditorio, quedé impactado por la fe y el testimonio.
En todas sus casas constituidas, junto al «hall» de entrada, está la capilla con el Santísimo a quien se tributa el primer saludo al entrar, y en las casas más numerosas se mantiene la exposición permanente día y noche.El Fundador, P. Juan Clá, me contaba uno de sus problemas en este momento: la falta de lugar material para acoger a más de cien jóvenes que llaman a la puerta, porque sus centros están todos abarrotados. Otros ciento cincuenta jóvenes son atendidos con reuniones periódicas y de formación y que la mayoría también desean ingresar en los Heraldos. Su inmenso colegio Internacional en São Paulo (Brasil) está ya en marcha. Su seminario «Monte Tabor» emplazado en un lugar paradisíaco, está también lleno en los niveles en que está funcionando.
Visitando la Casa Madre de la rama femenina, más de dos mil miembros en numerosas casas, me encontré también con la misma sorpresa, inmenso espíritu de fe y sacrificio y sus casas llenas de jóvenes vocaciones para testimoniar la vida cristiana. Algo así no puede ser sino obra del Espíritu que en la Iglesia sigue abriendo caminos siempre nuevos y al servicio de ese mundo que está llamado a abrirse a la acción de Dios.
También aquí en Camarenilla (Toledo) tienen una de sus casas que les recomiendo visitar y gozar de la permanente exposición del «Belén» interactivo.
Por ser días de aniversario y celebración para esta comunidad católica con aprobación pontificia, yo quiero expresarles mis más sinceras felicitaciones.
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Publicado en el Semanario «Padre Nuestro»
de la Archidiócesis de Toledo, N. 906 -
Pág. 6, 17-Julio-05.
Asociación Cultural Salvadme Reina de Fátima - España
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