Digna Madre de un digno Hijo
San Alfonso María de Ligorio
Si el Cordero fue siempre inmaculado, siempre sin mancha debe haber sido su Madre, porque es por el fruto que se conoce al árbol. Y por eso, así la saludamos: ¡Eres digna Madre de un digno Hijo! María era de tal forma digna Madre de este Hijo y sólo Jesús era digno Hijo de esta Madre.
¡Oh Hermosa Madre del bello Hijo!, ¡oh excelsa Madre del Altísimo!
Digamos, pues, con San Ildefonso: alimentas con tu leche, oh Madre, a tu Creador, alimentas a Aquél que te creo, y tan pura y tan perfecta te creo, que mereciste que de ti Él mismo tomase el ser humano.
(Las Glorias de María, Ed. Voces, Petrópolis, 1964, pág. 199.)