Después de concluida la ceremonia los Heraldos del Evangelio se sacaron fotos en la Plaza de San Pedro. Más de 400 hábitos dieron color a la columnata de Bernini.

Al día siguiente, 27 de febrero, se realizó una solemne eucaristía de acción de gracias en la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Fue presidida por el cardenal Jorge Mejía, Bibliotecario de la Santa Romana Iglesia, y concelebrada por el cardenal Bernard Agrée, arzobispo de Abidjan (Costa de Marfil). Ambos purpurados habían recibido la birreta cardenalicia unos días antes.

Momentos de la celebración eucarística en el Altar de la Cátedra de San Pedro. En el detalle los dos nuevos cardenales: Jorge María Mejía, que presidió la Santa Misa, y Bernard Agrée, que concelebró.

 

Durante el sermón, el cardenal Mejía, dijo:

“¿Qué significa una aprobación pontificia de una asociación de fieles? Entiendo que es la primera asociación que recibe esta aprobación después del Jubileo. Significa que esta asociación, que son  ustedes y muchos otros que no están aquí, adquieren con la Sede de Pedro, con el centro de la Iglesia Católica una relación especial. Lo que ustedes han querido hacer, lo que está expresado en los estatutos de ustedes y las tradiciones de ustedes, me parece que hay un ordo habitudinum, como se dice en latín, un orden de cosas que hacer, eso recibe ahora desde aquí una bendición especial(...). La aprobación no es una cosa estática, eso hay que subrayarlo enseguida; es una cosa dinámica; es un mandato. Lo que ustedes quieren hacer; lo que ustedes se han propuesto hacer, y, después de atento examen de la Santa Sede por el Consejo de Laicos; y el Santo Padre por medio de ese Consejo, considera oportuno, importante y actual, eso, ustedes, desde ahora, desde esta aprobación, erección pontificia, lo hacen con esa orientación, bendición, mandato especial.

Lo cual implica que la comunidad de ustedes extendida por el mundo adquiere con la sede de Pedro una relación propia y el punto de referencia de ustedes que hasta ahora era el obispo tal o cual, el obispo de la diócesis del lugar donde previamente habían sido aprobados, ahora el punto de referencia es lo que está acá arriba mio, representado y encarnado en el Papa, o sea la sede, la cátedra de Pedro que celebramos la semana pasada precisamente con la creación de nuevos cardenales.”(...)

Al final de su homilía el cardenal argentino definió a la nueva asociación de este modo:“Laicos llamados a la santidad asumiendo personalmente, comunitariamente, la obligación propia cristiana a la santidad y la consiguiente vocación, obligación propia a la misión. Me parece que esto es lo que les define a ustedes. Y por eso el nombre que ustedes llevan: Heraldos del Evangelio.