
"No temáis, porque vengo a anunciaros un gran gozo"
Era ya la medianoche. Las tinieblas habían llegado al auge de su densidad. Todo alrededor del rebaño era interrogación y peligro. Súbitamente, una luz apareció frente a los pastores y los envolvió. Toda sensación de peligro se deshizo. Y les fue anunciada la solución para todos los problemas y todos los riesgos. Sí, les fue anunciada la solución para los problemas y riesgos que afectan al alma.
Hoy, 2000 años después del nacimiento de Cristo, no podemos dejar de notar que esos pastores, esos rebaños y esas tinieblas nos hacen recordar la situación del mundo en nuestros días.
Aún hoy los hombres de buena voluntad que vigilan en medio a las tinieblas del caos y de la desesperanza actuales escuchan, más felices que los pastores de Belén, palabras que merecen una confianza plena: "Por fin, mi Inmaculado Corazón triunfará".
A todos nuestros queridos lectores queremos desear las mejores gracias del Sagrado Corazón de Jesús Niño que, desde los brazos de su Santa Madre, nos espera en la aurora del nuevo milenio.