En la S.I.
Catedral de Ntra. Sra. de la Almudena,
de Madrid

Eucaristía
Jubilar de los
"Heraldos
del Evangelio"
En este año de gracia, de fe y de esperanza, el año
2000 del Nacimiento de Cristo, Su Santidad Juan Pablo II,
proclamó un jubileo especial.
Así,
los "Heraldos del Evangelio", asociación privada
de fieles, comprometidos con la "Nueva Evangelización",
quisieron marcar de una manera especial su adhesión amorosa
al Santo Padre y al mismo tiempo obtener los beneficios del
jubileo para sí, para sus amigos y colaboradores.
Para
esto, decidieron celebrar una "Eucaristía Jubilar",
en la Catedral de Nuestra Señora de la Almudena.
La
fecha escogida fue el 12 de septiembre, en la que la Iglesia
celebra la fiesta del Dulce Nombre de María.
La
Eucaristía fue concelebrada por los Rvdos. sacerdotes D.
Javier Barrera, D. José Félix de Vicente, D. Tomás Luengo
y D. Carlos Montes-Herrera.

La
Misa solemne hizo que este acto estuviese revestido por un
ambiente de alegría, piedad y esperanza.

La
homilía del Padre Javier Barrera agradó muchísimo al público.
Fueron muchos los que, al salir de la Iglesia, felicitaron
efusivamente al sacerdote. Éste con gran erudición teológica
expuso un tema que fue muy del gusto de los presentes: el
Dulce nombre de María, sus prerrogativas y la necesidad de
amarla, imitarla y de dar testimonio público de este amor en
todos los lugares en que nos encontremos.
La
alegría de todos los asistentes los llevó a entablar
conversaciones que se prolongaron bastante, lo que sirvió
para estrechar más los lazos de amistad con nuestros
colaboradores.

¿Qué sería un cristiano sin el Dulce
nombre de María?
(Fragmentos
de la homilía del P. Javier Barrera)
Queridos hermanos en el sacerdocio de Cristo Jesús
Señor Nuestro.
Queridos hermanos de la Asociación "Heraldos
del Evangelio" y de la Asociación Salvadme Reina de Fátima.
Querido hermano en Cristo Jesús, Señor Nuestro.
(...)
Hoy celebramos esta fiesta: El Santo y Dulce Nombre
de María, Madre de Jesús, por ella ha llegado hasta
nosotros la divinización del hombre en su Hijo, Cristo Jesús.
Honramos al Hijo porque por Él nos vino la Redención.
Honramos a la Madre porque por ella nos vino el Autor de la
Redención.
En la liturgia sapiencial de la primera lectura,
escuchamos como el nombre de María esta en la boca de todos.
La Iglesia en su sabiduría ha querido aplicar este epíteto
de "Sabiduría" al nombre de María. La Sabiduría
en boca de todos, el nombre de María en boca de todos.
En tu nombre María se salva el hombre de las
asechanzas del enemigo. Tu nombre endulza el destierro del
hombre en su camino hacia la Patria.
Tu nombre María está dando aliento a nuestro ser
de cristiano. ¿Que sería un cristiano sin el Dulce Nombre
de María? Por eso, ¡que hermoso!, haber elegido este día
para celebrar el gran jubileo, donde le pedimos a la Madre
que aplique sobre nuestras vidas todo el peso gravitatorio de
la Redención de Cristo Jesús.
María, leíamos en esta liturgia sapiencial, es más
dulce que la miel.
¿No tienes experiencia tu, querido hermano, en
muchos momentos de tu vida como este sólo nombre, María, ha
sosegado tu espíritu, ha iluminado tu vida entenebrecida por
las circunstancias, que a veces se tornan un poco venenosas?
En su Nombre se esclarece todo.
El hombre encuentra allí todo. ¡No en vano es la
llena de gracia! Allí tiene todo.
El libro del Eclesiastés nos dice en frase lacónica:
"todos los ríos van a dar a la mar y la mar nunca se
llenó". Todo el torrente de la vida divina va a parar
en este pleamar que es María. No se desborda, no se llena.
Su maternidad, queridos hermanos, _la teología de
Santo Tomas nos lo dice_ tiene una fuerza, un valor, un
capacidad infinita, puesto que ha tenido capacidad de
engendrar al mismo Dios.
"El que me bebe nunca más tendrá sed, el que
me escucha no fracasará".
¡Ay si el mundo, querido hermano, ay si el mundo en
el día de hoy recibiese la noticia de la Madre! Todo ese
fracaso que esta llevando la historia en este día de hoy,
todo ese fracaso quedaría solucionado en un instante. ¡Poderoso
es Dios! ¡Poderosa es la Madre: Omnipotencia Suplicante!
(...)
Y San Lucas, que ha dicho el nombre para que quede
constancia para la historia futura, ahora lo cambia, la llama
la "transformada en la gracia de Dios"(...) la
elevada por Dios a esa categoría que la hace apta para un
consorcio con la divinidad. Por eso Cristo la puede llamar
"mujer". ¡Que hermoso! ¡Gracias Jesús, gracias
Madre!
Lo celebramos en este jubileo maravilloso muy bien
elegido por los Heraldos del Evangelio y la Asociación
Salvadme Reina de Fátima. ¡Que bien elegido!
La gracia está en ti. Encontrarás toda la gracia
en María. Por eso, le dice al discípulo en la cruz: "Ahí
tienes a tu Madre". Ahí tienes todo. No te confundas.
Porque discípulo, antes de ser discípulo, has de
hacerte hijo de María. No pierdas querido hermano esta
expresión lapidaria de Jesús. Antes has de hacerte Hijo de
María, porque hijo de María es hijo de Jesús. Jesús y María,
y en ese maridaje maravilloso que se esta celebrando en la
cruz es que nace la Iglesia, que naces tu. (...)
Pero sí, es hermoso que te lleves para casa este
maravilloso día jubilar donde aclamamos a Jesús, al Padre,
al Espíritu, a María, para que ellos irrumpan en nuestras
vida con este proyecto maravilloso que nosotros no
comprendemos pero que gravita en la Trinidad y que sobre
nosotros descansa para hacernos partícipes de todo el júbilo
de Dios, de el plano redentor de Cristo Jesús, Salvador
nuestro, de todo maravillosamente santificado por el espíritu,
que lo recibimos por manos de María, Madre de Jesús y Madre
nuestra.